Oscars Gedanken über den Tango ….

„Gazetta“ in deutscher Sprache
Tangodanza Oscar Moyano 2010

Entre la cabina y la pista

En 1993 Oscar Moyano atravesaba una profunda crisis emocional. Él estaba en Argentina pero su esposa e hijo vivían en Suiza. Fue entonces cuando decidió viajar al viejo continente en pos de algún reencuentro familiar. Pero la vida siempre nos sorprende. Ya radicado en Zürich, empezó a trabajar en una empresa que quebró y tuvo que buscar nuevos rumbos. En uno de los cursos de meditación que tomaba para sobrellevar las dificultades se encontró con Maria Mathys y, con ella, descubrió a su vez el tango. “Lo sentí venir desde muy adentro mio -cuenta Oscar-. Fue algo que me enloqueció pero la verdad es que no podía imaginar que iba a enseñar y a pasar música profesionalmente”.

Desde entonces, Oscar ha recorrido un largo camino, a juzgar por sus actividades actuales, todas en sociedad con María. Los lunes dictan clases de estilo milonguero para principiantes y avanzados en un centro vecinal. Los martes instruyen sobre el abrazo móvil a empleados de una empresa privada. Los míercoles viajan a Baden (cerca de la frontera con Alemania) para dar clases privadas. Los jueves es „el gran día“ en Zürich: ambos dan primero un curso de baile, luego disponen una práctica y desde la 21 montan „Don milonga„, encuentro bailable en el que Oscar oficia también como disc-jockey, el otro rol en el que brilla. De hecho, es contratado con frecuencia para musicalizar milongas de la región y en julio fue la banda de sonido en tres de las 10 noches bailables de 10° Festival de Tango de Zürich.

Para Oscar y María el tango es un vehículo de autoconocimiento. „Nuestros cursos buscan dar la oportunidad de encontrarse con uno mismo y de sentirse mucho mejor con el otro“, cuentan. Ambos aseguran tener muy presentes las enseñianzas de Susana Miller, Cacho Dante, Carlos Gavito y Osvaldo Roldán, entre otros. Asi y todo, se declaran en un permanente estado de aprendizaje, atentos a los mensajes que envia el medio en que se mueven. Por eso, Oscar afirma que fue la misma gente la que le fue acercando muchas ideas para mejorar las clases.

La relación de los suizos con el tango es cada vez más fluida, según Moyano. „Hay milongas todos los dias, uno de los cuales hay dos y otro tres. Algo impensable hace 7 años, cuando empecé a enseñar tango acá“.

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