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Entre la cabina y la pista
En 1993 Oscar Moyano atravesaba una profunda crisis emocional. Él estaba
en Argentina pero su esposa e hijo vivían en Suiza. Fue entonces cuando
decidió viajar al viejo continente en pos de algún reencuentro familiar.
Pero la vida siempre nos sorprende. Ya radicado en Zürich, empezó a trabajar
en una empresa que quebró y tuvo que buscar nuevos rumbos. En uno de los
cursos de meditación que tomaba para sobrellevar las dificultades se encontró
con Maria Mathys y, con ella, descubrió a su vez el tango. “Lo sentí venir
desde muy adentro mio -cuenta Oscar-. Fue algo que me enloqueció pero la
verdad es que no podía imaginar que iba a enseñar y a pasar música profesionalmente”.
Desde entonces, Oscar ha recorrido un largo camino, a juzgar por sus
actividades actuales, todas en sociedad con María. Los lunes dictan clases
de estilo milonguero para principiantes y avanzados en un centro vecinal.
Los martes instruyen sobre el abrazo móvil a empleados de una empresa privada.
Los míercoles viajan a Baden (cerca de la frontera con Alemania) para dar
clases privadas. Los jueves es "el gran día" en Zürich: ambos dan primero
un curso de baile, luego disponen una práctica y desde la 21 montan "Don
milonga", encuentro bailable en el que Oscar oficia también como disc-jockey,
el otro rol en el que brilla. De hecho, es contratado con frecuencia para
musicalizar milongas de la región y en julio fue la banda de sonido en tres
de las 10 noches bailables de 10° Festival de Tango de Zürich.
Para Oscar y María el tango es un vehículo de autoconocimiento. "Nuestros
cursos buscan dar la oportunidad de encontrarse con uno mismo y de sentirse
mucho mejor con el otro", cuentan. Ambos aseguran tener muy presentes las
enseñianzas de Susana Miller, Cacho Dante, Carlos Gavito y Osvaldo Roldán,
entre otros. Asi y todo, se declaran en un permanente estado de aprendizaje,
atentos a los mensajes que envia el medio en que se mueven. Por eso, Oscar
afirma que fue la misma gente la que le fue acercando muchas ideas para
mejorar las clases.
La relación de los suizos con el tango es cada vez más fluida, según
Moyano. "Hay milongas todos los dias, uno de los cuales hay dos y otro tres.
Algo impensable hace 7 años, cuando empecé a enseñar tango acá".
Published by: www.eltangauta.com
, AÑO 10 No 131, Set 05
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